La política de los Sebregondis

Causa sorpresa (y hasta una sonrisa) el Editorial de Jorge Fontevecchia del día de hoy titulado, no sin picardía, El fin del relato. Es más, creo que el editor desperdició un maravilloso título para esa novela que todos esperan y nadie se atrevió a escribir. Extrañamente, el ámbito editorial ha sembrado ciertas ediciones y reediciones -la vida es extraña, la literatura no, paradójicamente: las páginas impresas establecen un orden entre los estantes haciéndonos cautivos de nuestras indecisiones-, donde los cruces establecen una geometría que aún intenta cierta reflexión sobre la literatura (generando adeptos e ignorancias, y muy poco relato, reclamo que hago pues la abundancia de tantos correlatos disipan ansias de otro estilo): Correas, Lamborghini, Masotta.

Debe ser la primera vez que un editor de un medio masivo de comunicación utiliza la poderosa figura encarnada en Lacan (Le Can, como le gusta decir a cierto amigo) para referenciar una crítica de la apropiación discursiva. De este lado, como lector incómodo (y ustedes, como incómodos lectores forzados por la tecnología que divide), quedo sorprendido y pienso: ¿llegó el momento de experimentar el vacío de lo dicho como un itsmo entre la cultura y sus actores referenciales? ¿Fontevecchia es consciente que tal cuestión lo lanza a una nada que a nadie pertenece?

Ha terminado el relato (fin, aquí quedamos), ha comenzado la novela.

~ por OmarG en Agosto 16, 2008.

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