Penetración menemacrista en los blogs

Ante los embates de la cultura procountry, la discusión rebota por ahí. En los comentarios, Freidemberg salió a defender una postura razonable y solidaria: ¿Sueldo de funcionario? Nunca tuve un sueldo de funcionario, anónimo. Nunca fui funcionario, con sueldo o sin sueldo. ¿A qué compañero mío echaron de la casa de la poesía? No sé de ningún compañero mío (¿compañero en qué? ¿en dónde?) que trabajara en la casa de la poesía, y nunca supe que hubieran echado a alguien de la casa de la poesía. Y, aunque hubieran echado a un compañero mío, no hay comparación alguna entre un caso y el otro: acá no echaron a uno o dos, sino a un montón, y ni siquiera se trata de eso, sino de que están haciendo pelota algo que funcionaba bastante bien, no una institución sino una red de instituciones, y están jodiendo a la gente de los barrios, quitándoles una posibilidad importante. No sé trata de un despido o dos, o muchos: se trata de una política. Por otra parte: en el texto que firmamos, si pierden un rato en leerlo, van a ver que en ningún momento se llama a no participar en la casa del escritor o cualquier otro lugar. No hay boicot, como dijeron algunos, ni nada parecido, ni nadie está pronunciándose por “abandonar espacios”. Lo que decimos es que nosotros no vamos a participar, mientras dure está situación: era una manera de llamar la atención sobre un problema y lo conseguimos. Si nos hubiérsmos limitado a firmar repudios, como siempre, no pasaba nada. Y, ¿de dónde sacás que pretendo pasar por intachable? ¿De dónde sacás que salgo a juzgar y a dictaminar quién es bueno y quién es malo? ¿Quién carajo le cuestionó algo a Villalba? Ni la casa del escritor va a dejar de seguir funcionando ni ella va a dejar de cobrar su sueldo por esto (los que sí dejamos de cobrar por actividades para las que nos habían convocado fuimos varios de los que firmamos la carta), ni van a dejar de ir escritores reales o supuestos a leer sus poemas o debatir sobre blogs. Que lo hagan, tienen derecho. No me interesa juzgar a nadie, ni creo que valga le pena ni me parece que esa haya sido la actitud de la mayor parte de los que firmaron la carta. Acá lo único que importa es presionar para que se reabran los talleres cerrados, recontraten a la gente y paren con el desmantelamiento. Nosotros encontramos un modo de hacerlo y la agrupación que nuclea a los docentes de los talleres nos lo agradeció porque conseguimos darle más visibilidad al problema, que otros lo hagan del modo que mejor les parezca y chau.  Me pregunto si por un sánguche de mila los soldaditos macristas pueden hacer un piquete poético en Camino Negro e Itatí. A ver si tienen cara para llenar la olla con lo que se quita a otros (que es muy poco en lo material, pero que vale en capital social que la difusión del arte implica).

~ por OmarG en Marzo 19, 2008.

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