Blogs 3.0
Alejándonos de las díscolas incoherencias de los detractores blogeriles, el periodismo argentino (y por qué no, el internacional) ve sacudida su impronta editorial (en la secuencia: teclado, tinta, papel) por el comentario posteril, esa impronta de tablón tribunero que impuso este medio. Hoy, embajadores (qué lindo el template) y directores periodísticos “dialogan” en ese éter novedoso que va del blog al medio y viceversas sutiles. Esa especie de intercambio, inaugurado por quien escribe (inmortalizado en letras de molde junto a Bardamu, todo un orgullo) en la extensa cita del ADN o en aquella lacrimógena contratapa quintinesca, tiene peso propio aunque no todavía la suficiente gravedad. Es destacable, también, el enfurecimiento del director de la Biblioteca Nacional contra nuestros modestos aportes reflexivos, lo que le hizo producir respuestas de un tono entre barroco e ignorante. Queda en el intersticio medios/blogs, un extenso pasillo habitado por vientos huracanados y susurros de complot. Esa caverna (otrora poblada de ánimas en espera de un digno cuerpo), es el nuevo campo de combate intelectual entre el poder mediático y la modestia individual, indivisa, comunera y por qué no, extremadamente revoltosa. Dejo inaugurado un nuevo período de crecimiento y relevancia: Blogs 3.0. Y el que no lo entiende así, bueno, que siga escuchando la Spica con las pilas sulfatadas.


Cuánta razón. Lo leemos desde hace tiempo, y tomamos nota.