El costo del obtuso intelectual
Hay algo de lo que me puedo arrepentir. Quizás, silenciar el vértigo de la indignación. O emanar un gesto de condena. La verdad, como flecha, atraviesa la médula del pensamiento. De no ser así, hay cierta investidura hipócrita, progresiva, que sube por los bordes del mantel para hacerse de nuestras esperanzas (si alguna queda).
De todas formas, el instinto fatalista de la humanidad todo lo puede. Incluso, nuestra ignorancia más consciente. Si he ofendido con mis palabras, ampliando heridas, sepan que no ha sido por encarnar un ser malvado, resentido, sediento de la bajeza ajena.
Cometí el pecado de observar con detalle, y escribirlo. No me pidan silencio, sí reflexión, y un poco más de paciencia.

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