“(…) cuando en los 70 le di a leer un manuscrito mío de un estilo cortazariano… Su rechazo y su crítica fueron directas y me espetó: “esto no tiene nada que ver con vos”. En cierta forma Osvaldo fue allí un poco el ideólogo de un texto que me puse a escribir y que sería El frasquito. Gracias a esa crítica.
Tiempo después las cosas cambiarían. Osvaldo no soportó el reconocimiento que obtuvo El frasquito. Al hecho de que el libro tuviera tanta circulación lo tomó como una traición personal. Así explico el desdén y la crítica cuando sale mi segundo libro, Brillos. En esa ocasión me acusó de haberlo escrito para el mercado, ya que lo publicó Editorial Sudamericana, que distaba de ser una editorial underground como lo era Noé. Para Osvaldo, cualquier cosa que atentara contra una incondicionalidad absoluta era para él una traición. De la misma manera reacciónó con el prólogo de Ricardo Piglia a El frasquito, supongo que porque en ese texto no se hacía ninguna referencia a El fiord.”
Luis Gusman, Pág. 39-40, Sebregondi no retrocede, en Y todo el resto es literatura. Ensayos sobre Osvaldo Lamborghini, Interzona, 2008.
Creo que una reimpresión de El (fr)asquito la hizo Alfaguara por 1996 o 97. Ahora aparece otra nueva en Edhasa, pero con prólogo de Luis Chitarroni. Extrañamente, tampoco él cita a El fiord. ¿O será Gusman que ha sugerido la no mención? Probable, y quizás, en algún momento, tome el ensayo de la cita con suma atención, para desmontar la operación fúnebre de Gusman que lo lleva a escribir, por ejemplo:
Pero O.L. se equivocaba más allá de sus cuadernos Éxito. Su “éxito” estaba destinado al fracaso por su estilo. El Lamborghini que presenta Aira en su prólogo, amable, de ademanes aristocráticos, esun Lamborghini póstumo. El otro estaba destinado al fracaso, por eso el mismo Aira escribe esa frase tan justa: ‘no conoció la fama sino la gloria’…
Escrito en Incontinente
Ultimos comentarios